miércoles, 2 de septiembre de 2015

Calle Mayor


Acabo de ver esta película que ha emitido la 2, de TVE y he quedado impresionado. La había visto hace unos años, no recuerdo exactamente cuándo, aunque si recuerdo que fue en un cursillo de fotografía, organizado creo que por el CEP (Centro de Profesores, que se llamaba entonces). Me impresionó, entonces, junto a “Muerte de un ciclista”, que vimos también y me ha vuelto a impresionar. Yo viví aquellos años de niño y no me enteraba del drama humano que suponían ciertas “bromas”. Recuerdo una parecida que hicieron en mi pueblo; pero siendo niño, lo ves superficialmente. Es magnifica la interpretación de Betsy Blair, sobre todo cuando se queda sola en el salón de baile, después de saber la verdad. Y la escena del tren, final, que en cierto sentido se parece al de “La tía Tula”. No dejen de verla. Merece la pena

Adjunto un enlace, sacado de Internet, en donde cuenta cosas del rodaje y los problemas que tuvo con la censura. Fue una pena que el premio en Cannes se lo llevara Francia, pues España no quiso saber nada, aunque era una coproducción hispano-francesa. Eso lo he leído en la página, cuyo enlace mando. En cualquier caso en Internet, hay mucha información sobre una de las mejores películas de la historia del cine, que es esta.

martes, 1 de septiembre de 2015

Iniciando


Septiembre, terminan las vacaciones, se inicia un nuevo curso. Es necesario, “ponerse las pilas” y comenzar a escribir; pero ¿por dónde empiezo?, la verdad es que el problema no es el tema, que sobran, sino la elección, pues es corriente que nos pase como al asno de Budirán: (Nota de Wikipedia  El asno de Buridán es el nombre que se le da al animal que protagoniza un antiguo argumento de reducción al absurdo contra Jean Buridan (1300 - 1358), teólogo escolástico discípulo de Guillermo de Ockham, defensor del libre albedrío y de la posibilidad de ponderar toda decisión a través de la razón. Para satirizar su posición, algunos críticos imaginaron el caso absurdo de un asno que no sabe elegir entre dos montones de heno (o, en otras versiones, entre un montón de avena y un cubo de agua), y que a consecuencia de ello termina muriendo de inanición (o de sed). Se trata, según algunos, de una paradoja, ya que, pudiendo comer, no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen iguales”

En efecto  ayer me di cuenta en internet, que en 2015 se cumple el primer centenario del nacimiento de Thomas Merton., ayer también me llegó un correo en el que citaba “ Las coplas a la muerte de Thomas Merton”, de Ernesto Cardenal,  he leído en mi “libro de cabecera”, por ahora ”Las noches oscuras del alma” de Thomas Moore, algo muy hermosos sobre “el sentido de la vida”, vivencias de este verano, lectura de libros, experiencias buenas y malas, que de todo hay en la viña del Señor, y otro muchos temas, que darían no para una entrada, sino para muchas. Ese es el problema, elegir un tema y desarrollarlo, si puede ser durante un tiempo

Hoy sólo quiero clarificar, si puedo esta indecisión, no vaya a ser que me quede en nada, como el “asno de Buridan”, paradojas de la vida, como la del Rey Midas, también, que al tocar producía oro, hasta la comida. La vida es “un abrir puertas”, según explica Enrique Martínez Lozano, en el comentario que hace al evangelio que se leerá el domingo en las celebraciones eucarísticas: Marcos 7, 31-37, referido a la curación por Jesús a un sordomudo. Es un “effeta” continuo y copio de dicho comentario: “Es probable que, por lo general, la apertura sea progresiva: a medida que accedemos a abrir algo en nosotros, se nos mostrará el paso próximo a dar. Como si se tratara de un juego de puertas que se suceden una tras otra, así parece ser nuestro mundo interior. Cada apertura nos coloca ante otra nueva “puerta” que pide ser abierta. Y en el camino nos vamos adentrando en espacios cada vez más genuinos e interiores, hasta llegar a reconocernos finalmente en la Espaciosidad sin límites que somos. Pero, habitualmente, el acceso a esta espaciosidad original requerirá todo el camino anterior.¿Qué puertas hay que abrir? Capacidades dormidas (amor, ternura, alegría, generosidad, solidaridad, libertad…), defensas protectoras que se han convertido en armadura oxidada (miedos, retraimiento, imagen idealizada…), “manías” en las que nos hemos instalado, costumbres y rutinas que nos mantienen encerrados en una jaula de llevadero confort… Lo que parece cierto es que la apertura a espacios interiores va acompañada de la apertura a los otros seres y a toda la realidad. Ese parece ser el camino que conduce al descubrimiento de que somos uno”.

Y en eso andamos, abriendo puertas; pero, nuestra humana naturaleza y nuestras circunstancias personales, a veces nos impiden hacerlo o bien, nos cierran puertas que ya habíamos abierto, hay que ser “Marta, habiendo sido previamente María”, del ejemplo evangélico (Esta sería también una bonita entrada al blog) y  esas puertas nos conducirán a la Vida, preparándonos para la entrada plena en la misma, ya que “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la VIDA”, que es como comienzan las “Coplas a la muerte de Thomas Merton” de Ernesto Cardenal.

Podía haber terminado la entrada; pero leo la sentencia 142 del I Ching:  “Sólo aquel que repite incesantemente su lección se convierte en un auténtico maestro de la misma”

Y ya está

lunes, 24 de agosto de 2015

Música “Homeopática”


Después del parón del verano, estoy pensando retomar el blog y no sé por dónde hacerlo. Hoy 24 de Agosto, me veo sumido en un estado triste y melancólico, en “tarde oscura” y abro el libro “Las noches oscuras del alma” de Thomas Moore, por donde lo dejé hace un mes, más o menos y leo en la página 300: “El adagio para cuerda de Samuel Barber es un pieza del siglo XX que evoca emociones melancólicas y describe la dinámica del dolor y el sufrimiento”.
Aquí está. Escuchen:
Habla también el autor del compositor John Dowland y de su obra “Semper Dowland Semper Dolens”, cuyo enlace de YouTube es:
Por supuesto habla también de la canción “Amazing Grace”,  de J. S. Bach con la Pasión según San Mateo, de, de Willie Nelson cantando Blue Skies y de Lighning Hopkins evocando blues con su guitarra. Estos son los enlaces respectivamente:
Termina el apartado con este párrafo: “[estos autores e intérpretes] son capaces de evocar imágenes de gran magnitud que vibran desde lo profundo de su inspiración. Así ofrecen un remedio homeopático y confieren una profunda dimensión a un estado depresivo personal y ordinario. Esa intensificación de la experiencia es en sí misma un paso en el proceso de sanación”
Naturalmente estos son unos ejemplos que cita Thomas Moore en este libro; pero la música tiene infinidad de obras, intérpretes y autores, que pueden ir en esta línea. A mí se me ocurre ahora algunos  obras de canto gregoriano, como el “Dies Irae”, los “Stábat Mater”, Las canciones populares españolas de postguerra, cantos religiosos, dedicados a la Pasión o a la Virgen de los Dolores, como la “Salve Mar de Penas”,  que se canta en el Viernes Santo y en su fiesta de Septiembre, en la Alberca (Salamanca) y que si no se pone remedio acabarán perdiéndose. Etc…
Y en eso estamos, profundizando en el alma, con estas melodías, que profundizan en ella, para un día renacer y que la luz de paso a la oscuridad; pero con paciencia, dejando a la tenue luz que poco a poco se vaya intensificando.



jueves, 30 de julio de 2015

Estoy leyendo, “La llave de Salomón”
de José Rodrigues dos Santos


Hola: Lo prometido es deuda y hay que pagarla cuanto antes. Os prometí mandaros información de la novela que estoy leyendo y aquí está. Os envío también el enlace de la entrevista del diario el Mundo al autor:



Por supuesto que en esta entrevista no está la verdadera información. Para ello hay que leer el libro, que aporta otros matices y los que subraya la entrevista, pueden quedar desdibujados.
Yo leí "la fórmula de Dios" y "Código 212" del mismo autor y la verdad,  me gustaron. Esta la vi en el escaparate de una librería y no tardé en comprarla. No me está defraudando.
Yo veo que en  este libro  hay "dos libros solapados": Por un lado uno describe bastante bien el desarrollo de la Mecánica Cuántica, desde el experimento de la doble rendija, por la que al pasar la luz no observada, se comporta como onda, y al observar el paso de los fotones, estos se comportan como partículas. Las partículas elementales pueden estar en varios sitios a la vez, y entrelazadas, puede estar la misma partícula aquí y en los confines del universo.
Surgen importantes preguntas ¿La información viaja a  mayor velocidad que la velocidad de la luz? También explica algunos experimentos de hace pocas décadas, como en el que si se observa el paso de partículas, por la doble rendija y antes de anotar el resultado se deja de observar, se comporta como ¡una onda! Este experimento es de los años noventa. Hay que tener en cuenta que yo estudié un poco el principio de incertidumbre de Heisenberg y la famosa ecuación de Schröedinger a principio de los años 70, en mis tiempos de estudiante y desde entonces se han hecho multitud de experimentos. El último ha sido el descubrimiento del  bosón de Higgs en 2012.
Explica muy bien el desarrollo de la M.C., desde los inicios, con el descubrimientos de los “cuantos” de energía, de Max Plan, a principios del siglo XX,  la polémica Enstein-Born en el congreso Solvay, en Bruselas en 1927, al que asistieron ¡nada más y nada menos! que  diecisiete premios nóveles…
Rodrigues dos Santos se ha documentado bien y no se asusten. No hay ninguna ecuación ni ninguna fórmula en el libro, que no novela y si hablamos de novela con la que se entrelaza este libro, podemos pensar que es una ventaja, pues así la lectura es más amena; pero desde mi punto de vista, es un inconveniente, pues como afirma la Física Clásica, a igualdad de potencia, si necesitamos fuerza tenemos que disminuir la velocidad y viceversa. Por eso los camiones suben lentos las cuestas y si vamos en bicicleta, hay que poner un piñón más pequeño en las cuestas. Eso es lo que pasa en la novela. Para leer lo de la M.C. necesitamos reposo y calma; pero nos está apremiando a ver qué pasa con el suspense entre los buenos, Tomás y Mª Flor y los malos de la CIA, Y la tentación a saltarse páginas es muy fuerte .
Terminaré de leerla y os cuento más; pero no se cuando,… me conozco.


domingo, 26 de julio de 2015

ORACIÓN

Alguien me ha enviado, con motivo de la entrada del día 22 de Julio, “La FE”, esta hermosa oración. En principio pensaba ponerla como comentario a la misma; pero creo que merece tener una entrada aparte.


Mural de la catedral de La Almudena en el que S. pedro grita: "ven Señor, en mi auxilio"

Nos  has  bendecido,  Señor,
con  el  don  de  la  fe  que  sana  y  salva
y  en  la  que  todo  encuentra  sentido.

Señor,
en  momentos  de  duda  y  desconcierto,
cuando  se  imponen  el  dolor  y  el  miedo
o  domina  el  sufrimiento,  aumenta  nuestra  fe,
para  descubrir  tu  amor  entrañable,
tu  misericordia  que  sana  las  heridas,
tu  voluntad  de  conducirnos  a  la  plenitud.

Señor,
que  en  cada  acontecimiento  de  la  vida,
en  la  salud  o  en  la  enfermedad,
en  la  alegría  o  en  el  llanto,
pasemos  haciendo  el  bien,
siendo  testigos  de  tu  amor  que  salva.
Amén.



Hay  que  pedir  todos  los  días  que  el  Señor
 aumente  nuestra  fe.

viernes, 24 de julio de 2015

Amarcod



Anoche, en el canal TCM, pasaron la película. Cuando me di cuenta estaba ya en la última hora; pero suficientemente evocadora, de la época en que la vi en el cine.

Las imágenes tienen un poder en nuestras vidas, extraordinario. Y al ver esta película, ambientada en los años cuarenta, nos evoca los finales de los setenta, coincidiendo con los veinte de nuestra vida, que es la edad en la que la vimos en el cine. No acierto a expresarlo, pues hay emociones difícilmente expresables. Cuando la estaba viendo, saqué alguna foto y algún trozo de vídeo y se los mandé por wasap a algunos amigos, que vivieron aquella época, alguno incluso la vio conmigo, que me contestó diciéndome que hace pocas semanas ha muerto Magali Noel, la actriz que interpreta a “la Gradisca” en la película, que fue para nosotros un  “ídolo” en aquellos años finales del franquismo.



Termina la película precisamente con la boda de Gradisca, en la que se oye el comentario: “Gradisca se nos va”, previamente ha habido un entierro. Aparecen unas imágenes llenas de plasticidad, con el ritual de los funerales en latín, incensarios, coche fúnebre barroco. Todo un símbolo, en contraste con lo que ocurre hoy, todo “light”. Es curioso, el hecho de que mi amigo me informara de la muerte cercana de Magali Noel y de estas imágenes finales de la película, de boda y entierro, pues he leído, creo que en algún libro de psicología, el significado de soñar con bodas, creo que lo he leído en alguna referencia a C. G. Jung. El sueño de boda, es un sueño de muerte, pues alude a “hierosgamos”, matrimonio sagrado y por tanto simboliza la unión del alma con Dios. Por ello con este potente símbolo, evocamos, no la pérdida del tiempo, de los cuarenta años que han pasado desde la película, pues el tiempo no existe, sino la pérdida de aquello que vivimos en aquellos años; pero que también es ahora. Hoy el ambiente es muy distinto y los que ahora tienen veinticinco años, nunca tuvieron los veinticinco años que tuvimos nosotros.  Yo los evoco porque los viví y porque teníamos esperanza en un futuro mejor; pero que visto con perspectiva, ni fue mejor ni peor, que aquellos años. Simplemente fue. Ahora estamos en el presente, con otros problemas y otras inquietudes. Si caemos en la nostalgia, recordamos, lo de Jorge Manrique:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pero no debemos caer en esa trampa, pues  lo único que tenemos, precisamnte, es este momento en que escribo estas líneas. El recuerdo de aquellos años es memoria  encerrada en nuestras mentes. Otra cosa es que te dejes atrapar por la nostalgia. Ello te impedirá vivir este momento único e irrepetible, como aquellos momentos en que disfrutamos por primera vez de esta maravillosa película; pero podemos volverla a ver y disfrutar una vez más de su música, de sus imágenes, de sus secuencias geniales, como cuando el chico protagonista, ve a “la Gradisca”, después de la nevada, la sigue, se encuentra con el cura y el farmacéutico que lo entretienen y él sigue buscándola, saliendo al final, él por un carril de la nieve y ella entrando por un carril paralelo. Simplemente genial y esto me recuerda a la hipérbola, que es una curva de las cónicas, que tiene dos ramas. ¡Cuantas veces con determinadas personas, que buscamos nos pasa esto, que nos movemos en hipérbolas; pero por distintas ramas!


No quiero seguir. Prefiero dejaros con las ganas de más y que saquéis vuestras propias conclusiones.

miércoles, 22 de julio de 2015

La fe
Mirando hacia atrás, parece que el tiempo se detiene. ¿Será verdad eso que dicen que el tiempo no existe? Digo esto, porque rompiendo papeles, me he encontrado con lo que publico más abajo, un folio blanco, no amarillo, impreso con mi impresora; pero no sé cuándo. Lógicamente después del 2000. El texto parece que es de 1969, a juzgar por la fecha que aparece en el título. Este texto lo saqué, “navegando en internet”. No tiene firma. Tal vez la tuvo, pues parece que procede de un blog; pero no sé nada más.
Al anónimo autor, le envío mis respetos y al Altísimo una oración por él y por cuantos lo hayan leído y lo lean. Se titula:


Carta abierta (1969)
Querido amigo que buscas la Fe desde la cama blanca de un blanco hospital: No sé cómo te llamas ni en que puerto está anclado tu dolor. A pesar de ello sé que llegará hasta ti mi saludo navideño. Déjame pues llamarte amigo y que te hable confiadamente.
Quieres creer y la Fe no te “viene” (dices), quieres comprender el porqué de ti miso y una venda de sutiles sospechas borronean la brújula de tu razón. Te jugaste la vida (dices) por medio pitillo y “ahora” en tu cama quieres vivir. Sólo que ese ahora se escurre de tus manos, y tu guerra, tu familia, y tus amigos no juegan ya en el mástil de tu existencia con su aleteo. Sientes la flacidez en sus velas; no sientes en tus entrañas la carga de Dios y anhelas el soplo fértil de la Fe para salir a mar abierto en su búsqueda.
Supones (dices) que existe un SER infinito. Yo creo en él: “Tiene el corazón razones que la razón no entiende”. Contesto a tu carta en el periódico (X) para decirte que también yo estoy anclado. ¿En qué puerto? Poco importa. Pero ocurre que, sin buscarlo ni pedirlo, abundo en cargamento. Me invade el olor a pintura fresca y el viento de la Fe hincha mis velas. Sin embargo, antes de soltar amarras, mi sirena recorre el muelle preguntando: ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí y no a ti ha sido regalada la Fe?
La Fe: un nuevo “óvolo” para una “nueva” travesía en una “nueva barca de otro Caronte"… pero sinceramente, no había caído en la cuenta  de lo que realmente llenan mis bodegas hasta que tu carta en el periódico llegó a mis manos. Como tantos otros,  he vivido con fe, mi “Fe” sin razonar, sin regatearle nada. Simplemente he vivido (¡)
Ahora, leyéndote, todo es distinto.
Ante mi has abierto un océano, que, por olvidado, desconocía. Has abierto mi mente a la alegría, a la preocupación serena, al dolor contenido, a la esperanza de una vida nueva, de Otra vida.
He comprendido de golpe, que llevo un verdadero tesoro, pero también y es lo que me duele, que otros como tú, no lo tienen ¿por qué?
Me has aturdido con tu golpe a la línea de flotación. Yo me sentía dueño y señor en mi barco, en mi puerto, y ahora vacilo y me mareo como el más inexperto de los grumetes porque yo no he necesitado razones para vivir y desearía rebuscando en mi bodega, una que me permitiera vaciar mis bodegas en las tuyas…
Como tu he leído a Sartre, a Mann, he llegado hasta las playas rocosas de Graham Green; él ha tratado con esta clase de vientos. Ahora al repasarlo apresuradamente, me parece oír: “No hay mayor caridad que dar la Fe por un hermano”. Mayor caridad o tragedia. No sé… ¿Es ello posible? ¿Por qué no podrá pasar mi Fe a la tuya? ¿Por qué no podré tomar mi “óbolo”, ponerlo en tu mano y poseerlo, los dos, en secreto, como amigos?
Estamos varados en los límites. Amarrados a un inmenso dique. Un dique diverso e idéntico para todos los buques…
Amigo, va declinando el día en la ventana. Un rumor de sirenas agonizantes se mezcla con el humo de los vapores, Hay chirridos de cadenas y destellos de rojas tragedias en el ocaso de las aguas. Van despertando las luces de posición y el faro mueve a un lado y a otro su ojo de cíclope frustrado.
Ha llegado la noche. La enfermera asoma la cabeza y se va.
Como tú estoy sólo con mis pensamientos.

Querido amigo: si mi dolor es ahora el alivio de tu dolor enciende en lo alto de tu mástil la lucecita verde de la esperanza…