viernes, 19 de julio de 2019


Domingo de Soto (I)

Dentro del contexto histórico-cultural europeo del siglo XVI, el segoviano Soto adquiere un singular relieve; fue una de las personas más destacadas de la Universidad de Salamanca, una de las figuras más grandes de Segovia y de España, y de proyección universal, un distinguido representante de los polígrafos salmantinos. Se le han alabado sus muchos méritos con los más altos elogios.
Mª del Pilar Cuesta Domingo, “Estudio crítico. Domingo de Soto”, pág. 9

Clautro de San Esteban en Salamanca

Este último curso he asistido a una asignatura sobre la Escuela de Salamanca, impartida por el fraile dominico Arturo Bernal y ha dedicado bastantes clases a Domingo de Soto. Yo particularmente, he quedado fascinado por la personalidad de este singular dominico e incluso decidí utópicamente, dedicarme al estudio de su obra y de su vida; pero ya no está uno para “estos trotes”. La vida del jubilado es muy tentadora, crees que tienes todo el tiempo del mundo y es mentira. Quieres abarcar cosas y más cosas y no abarcas “casi” nada. Te metes en “todo” y sales por dónde has entrado al poco tiempo.
En la última entrada de este sencillo blog, he citado al P. “Cadete”, carmelita en Batuecas, en el siglo XIX y tengo en proyecto escribir algo de la trágica figura del matemático Evaristo Galois, como figura, en las antípodas del carmelita; pero el otro día alguien me recordó, que había prometido “estudiar” a Domingo de Soto. Así es que lo prometido es deuda y allá voy, dedicándole algunas entradas al insigne segoviano. He recopilado material para ello y poco a poco iré sorteando el calor del verano con esto.
Comienzo por brindaros, aunque no es la primera vez que le dedico un espacio, ya que en la guía de Espinel de los frailes dominicos, nos cuenta que Soto se anticipó nada más y nada menos que a Galileo, en el estudio del movimiento uniforme acelerado. Podéis verlo en este enlace
Aquí podéis encontrar la obra de Mª del Pilar Cuesta citada al principio, obra que se encuentra, por otra parte, en internet; y que podéis ver aquí:




miércoles, 10 de julio de 2019


Estamos en camino
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Del evangelio de Lucas


El Tao, se identifica como camino, y la vida coma tal, como peregrinación hacia la Jerusalén Celestial; pero la meta se diluye, por la cantidad de cosas que arrastramos, por los apegos a los que nos aferramos y no somos capaces de soltar. Al margen del sentido teológico que pueda tener, el ir como corderos en medio de lobos, un sentido más humano, es que caminamos, llenos de estímulos, tentaciones a consumir que no podemos soltar las alforjas ni las talegas, que llevamos consigo, cada vez más llenas y que nos impiden caminar, si por caminar entendemos elevarnos, pues si caminar es “pasar el tiempo”, no caminamos, la corriente nos lleva. Lo estoy comprobando, cuando ya los años, se representan por números de vértigo y uno se dedica a soltar; pero compruebas que no es fácil y eso que todo está lleno. Mal invento lo de los cuartos trasteros.
Hace poco un amigo, me comentaba que tenía apuntes y libros ya inútiles y que pretendió tirarlos… y no pudo.
Yo ando en eso y me cuesta tirar; pero hay que hacerlo. No queda otra. Reflexionando sobre el tema, llegas a la conclusión de lo absurdo de la vida, pues miras a una estantería y ves cantidad de cintas de vídeo, que ya no usas, pues hay otro método mejor de ver películas. Miras a otra y ves cantidad de CDs, que ya no escuchas, pues ha salido internet y YouTube. Miras a tus libros y echas cuenta: Para leerlos necesito no sé cuántos años, pues en 20, 30, o cuarenta, habré leído menos de los que pensaba y encima, he seguido comprando…
En otro lugar del evangelio se dice también “que cuando pongas mano en el arado, no eches la vista atrás” y es lo que hacemos, continuamente con tanto acumular. Para muestra un botón. La “foto que anima esta entrada”, en realidad no es tal, es el escaneo de un examen, de mis tiempos de estudiante, que encontré el otro día “tirando papeles” y por fin los he roto; pero “echando la vista atrás”, escaneando uno.


Me viene a la memoria, la historia de “El Padre Cadete”, Fray José Mª del Carmelo, ermitaño en un alcornoque de Batuecas” y es que llevo tiempo pensando en leer y comentar el libro, que así se titula y creo que viene a cuento ahora esta historia, pues el lema suyo era “morituro satis”, (para el que ha de morir basta). No me resisto a copiar de las páginas 130 y 131, la siguiente nota: “El señor Arias Girón, en el Seminario Pintoresco, describe la ermita del alcornoque de la forma siguiente:
“Hay entre todas las ermitas una que llama la atención… y que provoca al mismo tiempo la reflexión y el sentimiento con una fuerza irresistible. Está construida en el tronco de un árbol: parece que el cenobita del desierto se complace en estrechar y aproximar la habitación que ha de ocupar durante su peregrinación en este mundo a aquella que le espera después de haberla concluido… El interior de este  tronco está hueco y se penetra en él por sus arcos de una vara de alto… Delante de ella hay un portalillo, correspondiente en magnitud a la capilla que adornan, y forrado por dentro de tablas de corcho. Encima de la puerta hay un cráneo humano y dos huesos incrustados en el tronco, y al abrir la puerta para entrar se leen estas terribles palabras: MORITURO SATIS. En las tablas de corcho se ve la siguiente décima manuscrita:

Quien piensa en la muerte atento
Fácilmente menosprecia
Palacios que el mundo aprecia
Con tan vano lucimiento
En este mismo aposento
Se siente de Dios el toque,
Pues no hay cosa que provoque
A más útil desengaño
Que hacer vida de ermitaño
Dentro de un alcornoque”

Y en eso estamos, aunque es difícil. Vamos a intentar imitar a Fray José Mª Del Carmelo, pues los lobos, están también dentro de nosotros, como el “deseo incolmable”, que postula Lacán, o la riqueza desordenada, como “el Rey Midas, que todo lo transformaba en oro ¿Para qué? O el apego a las cosas de este mundo. Alguien dijo “Aquel que se salva sabe y el que no, no sabe nada”. Reanudemos el camino, vaciando las alforjas. Difícil es; pero no imposible.

domingo, 30 de junio de 2019


Por los caminos de la literatura
custodias representativas
-sonetos a vuelapluma-
Isidro Barcala del Castillo, escribe:

La custodia en La Alberca (Salamanca)
 Tú me mueves Señor, para adorarte
Con la esbeltez plateada de Toledo
De Sevilla, Jerez,… De cualquier parte.
Que sólo al verlas conmovido quedo.

Mas, me mueve Señor la de La Alberca
Custodiada  con tanto acogimiento
Que aunque no vea,  ya mi pensamiento
Unido a mi sentir, a ella se acerca.

Se entiende. Es representación. El pan.
Transformación. El alimento. Vida.
Símbolo de Jesús que alegrará.

Tanto a quienes tienen  Luz concebida
Como a quien no la tiene. Y allí, VERÁ.
Quedando nuestras mentes ya prendida.



martes, 25 de junio de 2019


La presencia real de Cristo en la Eucaristía

Venid a mí, Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí." 
Entonces los justos le responderán, diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? 
¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos?
¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?" 
"En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”
Mt 25, 35-40
 
primera propuesta. Faltan siete en otros 7 altares


No lo vemos, sólo vemos pan, en la custodia,  y nos fijamos en la forma:
Pero a veces no vemos el pan, o es muy escaso; pero está, aunque no esté en la custodia, aunque no solemos fijarnos; pero está, ¡cómo no!, está en el pobre, está en el hambriento, está en nosotros:
Sin embargo, preferimos verlo en la forma. es más bonito, porque la forma, a veces nos aturde y no oímos el mandato: ¡dadle vosotros de comer!. Cristo nos demanda el pan, para que se lo demos  a los que no lo tienen, tanto si tenemos poco, como si tenemos mucho. Curiosamente, si tenemos poco lo repartimos mejor.
Es muy bonito verlo en la forma, en la custodia por nuestras calles, la belleza exuberante de nuestras decoraciones, que están muy bien, siempre que no perdamos en sentido profundo de lo que es la Eucaristía, el Amor de los amores, el misterio profundo de Cristo, triunfante; pero que nos  reúne y comparte el pan, que parece escaso, aunque sobra. Dicen que muchos canastos,  y parecía que sólo había cinco panes y dos peces.
No seré yo, quien diga lo que hay que hacer, pues yo me alegro y me lleno de emoción al ver pasar la custodia y eso precisamente tiene que llevarme a la paradoja que surge al contemplar tanta belleza y al mismo tiempo tanta miseria y no sólo la que se ve en el segundo vídeo, sino en el corazón de quienes nos conformamos  sólo con la  belleza de la forma
Alguien, llamado Fructuoso Mangas, propuso; pero posiblemente no le han hecho caso, que en cada altar, de la procesión de Corpus, como por ejemplo el de la foto que ilustra este texto, se pusiera a modo de recordatorio, 8 propuestas 8, en ocho carteles 8, sujetadas por 8 parejas 8, de personas que nos recordaran, que hay que ir más allá de la forma. Hay que ir a la profunda y fraternal Eucaristía y ya podemos cantar al Amor de los amores, Amor que hemos de derramar nosotros, a quienes lo necesiten por el motivo que sea.

Y, para terminar, vamos a enumerar las ocho propuestas, en los ocho altares:
1.- Eucaristía: fe+amor+justicia
2.- Los pobres, custodia de Cristo
3.- Eucaristía, alabanza y adoración y comunión y fidelidad
4.- Si no tengo amor nada soy
5.- Procesión: Testimonio y promesa de amor.
6.- Eucaristía y lavatorio, equivalentes.
7.- Eucaristía: Adoración y amor Cristiano.
8.- Eucaristía: Belleza externa y limpieza de corazón

domingo, 9 de junio de 2019

¿Por qué la mayoría de las romerías de la Virgen coinciden con Pentecostés?

Ruega por la Paz madre, y por el temporal
Danos salud y cúranos del mal.
Guianos por esta vida mortal,
así que lleguemos al Reino Celestial
Gonzalo de Berceo en “Loores a Nuestra Señora”

Foto cedida por José María Gómez Cerceda


Recuerdo que  hace 3 ó 4 años, me hice esta misma pregunta y la respuesta me quedó menos oscura, aunque no clara totalmente. Hablando con los dominicos, Juan José de León lastra y Fray Juan Huarte, creo que llegamos a la conclusión de que es porque estaba María con los apóstoles, cuando se produjo el primer Pentecostés. Ahora me falla la memoria y no recuerdo bien los argumentos. He buscado en este mismo blog, pues creía que había dejado escrita la conclusión a que llegamos; pero no he encontrado nada, por tanto la pregunta sigue en pie. Acabo de buscar en Internet y tampoco he encontrado gran cosa. Unas pinceladas, en la Guía de Repsol  sobre el Rocío, que trascribo y poco más:

“Todo apunta a que la tradición comenzó en época de Alfonso X El Sabio, quien pudo haber erigido aquí la primera ermita con la imagen de la virgen, conocida entonces como La Rocina. Actas del Ayuntamiento de Almonte indican la existencia de la hermandad ya en el siglo XVI. Poco a poco la ermita fue creciendo gracias a donaciones particulares, al igual que la figura de la virgen, que en 1653 pasó a ser considerada patrona del pueblo, ya conocida como Nuestra Señora del Rocío. No fue hasta un siglo después cuando se asoció con el Espíritu Santo, identificándola con La Blanca Paloma.”




¡La “Blanca Paloma”! En España, “tierra de María Santísima”, ¿Es posible que el Espíritu Santo, se le considere “transmitido” a la Diosa Madre, desde tiempos prehistóricos y cristianizada en la Virgen María? Reflexiones heréticas, si queréis así considerarlas; pero que si es así, difícil lo tienen los que quieren acabar con la religión. Este sentimiento está enraizado en el subconsciente de nuestro pueblo e incluso de la cristiandad del sur de Europa, América y otros pueblos, incluso no cristianos. Prueba de ello, es que, no sólo en el Rocío, que es el más mediático, sino que en incontables, pueblos, ciudades y comarcas se celebran romerías en el lunes de Pentecostés celebradas en honor de la Virgen María. En algunos sitios, como en La Alberca (Salamanca), se celebra la romería de la Virgen de Majadas Viejas, que se trasladó al sábado anterior a Pentecostés, para facilitar que pudieran acudir los devotos de la Virgen mejor, ya que la mayoría actualmente ya no viven en el pueblo. Están fuera, algunos han acudido desde más de trescientos kilómetros. Tuve ayer el privilegio de asistir, después de más de cincuenta años, es decir desde mis primeros años de adolescencia, a esa entrañable fiesta y creo que Nuestra Señora me lo premió con creces, con la emoción que escuché, la sencilla loa, en la que unos niños cuentan la aparición de la imagen en una cueva a un anacoreta de Monforte de la Sierra. “Estas cosas, serán reveladas a los sencillos”, dice Jesús. Mientras oía las palabras del Ángel comenzando a contar la historia, mirando a la montaña de la Halconera, detrás de la sencilla imagen románica, en donde me encontraba.
Santa María, ora pro nobis. AMEN

domingo, 26 de mayo de 2019



Aprender a esperar
Resumen de la charla dada por Fructuoso Mangas el 20.5.19, en la iglesia de San Juan Bautista

La esperanza teologal no es un automatismo, es don y una responsabilidad: Como toda gracia ¡Hay que trabajarla!
Fructuoso Mangas, al comenzar la charla


Con la advertencia, de que lo que salga de este breve resumen, se va a parecer pálidamente a lo que dijo Fructuoso en la charla, aun así, me atrevo a escribir lo que sigue, puesto que más vale una lucecita, aunque débil, que la oscuridad. Lo bueno es haber tenido la suerte de haber estado allí y yo la tuve, aunque sin un mísero bolígrafo para tomar nota, ni el móvil para grabar, solo las “antenas puestas”, para captar todo lo que podía, de los casi infinitos matices que, como no puede ser menos, imprimía Fructuoso a lo que decía. Dicho esto, voy “saltar al ruedo”
Lo primero que nos dijo, es que lo que iba a contarnos, es como un “libro de mantenimiento”, o un “manual de instrucciones”, como puede ser el de un GPS o un móvil, que tiene que estar operativo; pero no basta, hay que ponerlo en marcha. Y para poner en marcha la esperanza, se necesitan
1. Dos herramientas para la esperanza
La esperanza siempre es una consecuencia, no un punto de partida” (lo que copio del guión va en cursiva). Dos herramientas previas y fundamentales:
1.- CONFIANZA: con-fi-anza: es una herramienta en 3 piezas:
La 1ª pieza: con: no es cosa de uno sino de alguien con otro; en la esperanza teologal, ese con se refiere a Dios y a mí.
2.-  Fi: es el centro de la palabra, entre el origen (con) y la gestión subsiguiente (anza) es fiarse, es decir poner la fe, ponerse en otro, que servirá de fuente y de apoyo para la esperanza que viene: “se de quien me he fiado”. Aquí pone el ejemplo de Pablo, de Pedro, Andrés Santiago, que dejaron todo para seguir a Jesús, pues le inspiraban confianza. Es una virtud federal, con-feder- al; sin fe no hay esperanza.
3.- anza: es la “aplicación, activa y como programada, de todo eso, viene del bloque –nti- que indica acción y frecuencia: yo me encuentro con unos datos previos que me llegan fiablemente y desde esos datos gestiono con oración, reflexión y convicción una actitud confiada, a la espera y cierta que se llama y es la ESPERANZA. Y este resultado final de la aplicación debe ser mantenido activo y vivo, si no es así la esperanza cae y muere.
Yo lo interpreto, como, que una vez que el móvil está operativo, hay que cargar la batería o que si un coche está listo, e incluso con el depósito lleno, no basta con poner en marcha el motor, hay que salir “del punto muerto”, es decir, poner la marcha; pero no en directa, sino, secuencialmente: primera, segunda, tercera, etc… “Y esa carga constante viene de: (segunda herramienta)
2. Los dones del Espíritu Santo: me llamó mucho la atención, de cómo definió al Espíritu Santo “Dios mismo instalado en ti”. Y también, matizó que las palabras a veces se quedan cortas, o nos confunden, así si pensamos en el:
Don de sabiduría, Tendemos a pensar, al menos yo, que el espíritu santo, nos hace “sabios”; pero no sabios de que lo sabe todo, sino: “Valorar lo esencial. Es un seguro para cualquier brote de desesperación.” Es decir y esto es cosa mía, saber distinguir entre lo esencial y lo superfluo y saber elegir, aunque esto lo complementa el:
Don de inteligencia:Ver más allá de lo inmediato. La esperanza está servida”
Don de consejo: Saber ver, saber juzgar y saber actuar. La esperanza está asegurada”.
Don de ciencia: Saber discernir. Equipaje seguro para cualquier espera. Así pues, por ejemplo, entre pasar una tarde, de consumismo “quemando tarjeta”, y entre dar un paseo por la naturaleza, la elección es clara. Pero hay más, el Espíritu no deja las cosas a medias:
Don de fortaleza: Fuertes en la debilidad: es un supercomplemento para sobrevivir”
Don de piedad: sentirse amado y amar. La esperanza es como andar por casa, en familia”.
Don de temor de Dios: Para mantener el más alto aprecio. Este aprecio asegura al cien por cien la esperanza diaria”. Por fin, he entendido lo del “temor de Dios”, pues siempre lo había identificado con miedo al castigo eterno y nada tiene que ver con eso. Fructuoso lo aclaró, además por la etimología. Es mantener el más alto aprecio, es decir, todo lo contrario a lo que entendemos por temor, es el amor a Dios, que es recíproco, si estamos atentos y sabemos escuchar, como dice la hermosa canción de Cesáreo Garabain: “Si miro al cielo y miro al mar, si observo en mi interior, si estoy atento y se escuchar podré sentir tu voz”, esto no lo dijo Fructuoso, es cosa mía.
Resumiendo:
 1. Cada uno recibe el material: primero la gracia y todo su aparejo y desde ahí confía y cree.
2. Va recibiendo las aplicaciones del Espíritu Santo: son sus aplicaciones para gestar y gestionar la delicada estructura de la esperanza. Y
3. Y esto de por vida.
Ya tenemos el móvil y el vehículo operativos, hay que saber utilizarlo y hay que saber conducir. Para esta permanencia tiene gratis estos 7 utensilios y utilidades:
1.     La actitud analítica, sin prejuicios ni ataduras”. Que nada te distraiga de tu proceso, ni siquiera la charla de Fructuoso, según comento él, allí.
2.     Un corazón ligero y libre: hay que dejar la tierra,…” para volar, sobra peso, hay que arrojar lastre y son muchos los pesos que traemos.
3.     La oración: se asoma a la expectación, se espabila la esperanza, encaja y compensa retrasos.” Oración confiada, digo yo, “hágase tu voluntad”. No recuerdo lo que dijo Fructuoso en este punto; pero algo así debió decir.
4.     La comunidad como trama y raíz y ramaje y copa que nutre, alza y sostiene. Es decir, entre todos avanzamos, uno sólo se “quema” y se queda atrás y esto es cosa mía: siempre me acuerdo de la carrera ciclista, el “escapado”, acaba agotado; pero el “pelotón” arrasa. Es importante por ello, estar integrados en parroquias, actividades, grupos de oración, carismáticos, talleres de oración, voluntariado cristiano, etc…
5.     Los sacramentos, recursos específicos, ejercicios prácticos, siempre culminación y fuente. Son el alimento, la comida espiritual. Recuerdo en otra charla, también de Fructuoso, hace ya tiempo y bastante, que nos dijo, que así como el cuerpo no puede subsistir con un “pincho” esporádico, sino que tiene que hacer las comidas reglamentarias todos los días, así ocurre con la vida espiritual y en este caso, con el mantenimiento de la esperanza.
6.     La Biblia y los escritores cristianos, revelación luminosa de lo que debemos creer, interminable Libro de Instrucciones para el constructor de la esperanza. Y yo me pongo como ejemplo: ¡Cuánto agradecimiento del debo a los cursos de biblia, que nos impartió José Manuel!, y a libros de autores como Anselm Grün, Chus Villarroel, Thomas Merton, por cierto, abro paréntesis. El día anterior a la conferencia, compré un libro de ediciones Sígueme, titulado “Thomas Merton. Curso de mística Cristiana en trece lecciones” y fíjense, copio de la página 28: “Toda la ascesis cristiana queda resumida en Mc 8,34: “Si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y que me siga. El lado negativo supone la renuncia y el abandono de sí; el lado positivo conlleva el seguimiento de Cristo, el desarrollo de la vida de Cristo en nosotros, el crecimiento de la vida de la gracia en nuestro interior y la cooperación con el Espíritu Santo…”cierro paréntesis. Sigo citando: Enri Neuwen, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y muchísimos más, llenaría páginas citarlos. Gracias al Espíritu que ha puesto en mi camino, a esos autores. Han sido medicina y si pasa tiempo y no leo, noto que mi espíritu se debilita, como cuando llevas tiempo sin comer y pierdes fuerza.
7.     La conversación cristiana: intercambio y contraste de pareceres, de métodos y situaciones. De hecho lo que hemos intentado hacer. aquí”. Y todo el auditorio, la iglesia llena, respondió con un sonoro AMEN y estalló un clamoroso aplauso.


jueves, 9 de mayo de 2019


Un sagrario en Sevilla

Esas fotos que te envío son como ves de un sagrario.
Información enviada por Carmen en un correo electrónico



“El sagrario está debajo de la escalera principal del palacio arzobispal (familiarmente allí le decimos la escalera bonita, porque merece ese adjetivo) por ella subió S. Juan Pablo II cuando estuvo en Sevilla.
         Lo que hoy es el Oratorio (ese sagrario) era una mazmorra, se supone que para castigar a los sacerdotes malos. Estaba llena de ladrillos, escombros… Cuando yo comencé allí mi voluntariado (hace 15 años) así estaba. Pero D. Carlos, el cardenal Amigo Vallejo, sobre todo el hermano Pablo, su secretario, puso allí el Sagrario.

Como nadie se encargaba del recinto, comencé yo a cuidarlo. Puse esos mantelitos. Cada tiempo litúrgico lo adorno con las flores adecuadas. Ahí lo verás en Navidad con las flores propias, en Pascua de Resurrección con esas calas de aquí de nuestro jardín y en verano cuando no puedo ir he encargado unas espigas naturales, cogidas del campo y quedan bien.
Está en la planta baja, cualquiera que tenga que hacer alguna gestión en el arzobispado puede  visitar al Señor y por supuesto las personas que allí trabajamos.

Para mí es un gran regalo, una gracia inmensa de Dios. Cada vez que tengo que moverme para una gestión con otro departamento o recoger la correspondencia, me paso a visitar al Señor y aprovecho a decirle muchas cosas, darle gracias, pedirle… A veces cuando en mi tarea me veo en algún apuro miro apara abajo, pues está justo debajo y le digo que me eche una mano y nunca me falla. Doy gracias a Dios por este regalo”.