domingo, 18 de octubre de 2020


 Decidir con lucidez

“A veces es tu piloto automático quien decide, impulsado por tus hábitos, tus creencias,tus condicionamientos y tus impulsos. Tu capacidad de discernir se ha “mermado” por la fuerza del hábito. Has soltado el timón, tu intelecto está anestesiado,has perdido el timón y manda la mente.¿Qué es lo que te ayudará a discernir con claridad? Plantearse preguntas sabias te ofrece perspectivas más amplias”
Miriam Subirana en Serenidad mental–decide con lucidez. Pág. 23 
La otra tarde, se me ocurrió dar una vuelta por la sección de libros del corte Inglés y me compré ese librito, que cito, que puede ser un poco el “aceite que lubrifica” nuestra mente bastante maltrecha, pues a lo expuesto en la cita anterior, hay que añadir la situación creada por la pandemia de lo que han llamado covid-19 y al entorno mediático que se ha creado, al peligro real que supone el contagio, con la incomodidad del uso de la mascarilla, con el desbarajuste político entre unos gobernantes y otros, la incertidumbre del futuro, que crea falta de ilusión y de perspectivas; Sin embargo las tareas siguen estando ahí y hay que resolverlas y resolver tareas, implica tomar decisiones y si son muchas tareas, la primera decisión es ¿Por dónde empiezo?. Podría ser la primera pregunta. Luego una vez decidido por donde comenzar, ya vienen las otras preguntas. Podrían ser las típicas ¿Cómo, cuándo y por qué? Refiriéndome sólo a las tareas pendientes, no tiene mucho sentido ni el cuándo ni él porqué, en efecto, una vez discernido por dónde empezar, lo único que importa realmente es el cómo llevar a cabo la tarea. El cuándo es ya y por qué ya lo sabemos. Estas dos últimas preguntas, habría que dejarlas para otras decisiones. Y en eso estamos. El siguiente apartado de esa misma página del libro, desarrolla más este tema de las preguntas, que desgraciadamente no solemos hacer, puesto que nuestra vida no pocas veces, funciona como un motor al que le falta la lubrificación y esos motores acaban “gripándose” no hay forma de volverlos a poner en marcha, si no es con una profunda reparación o cambiándolo por un motor nuevo. Una buena “lubrificación” para nuestra mente es la meditación y la oración confiada. El “nada te turbe”, que decía nuestra Santa castellana. Poco más puedo añadir, teniendo además en cuenta que no soy un ejemplo para este tema, ya que uno de mis peores hábitos es la procrastinación, que si no lo sabéis es “dejar para mañana lo que tienes que hacer hoy”. Otro de los problemas que se presentan en el discernimiento, son las “interferencias”, que se presentan cuando tratamos de decidir algo importante; pero ese tema es lo suficientemente importante, como para dedicarle una entrada. Por ello, por ahora no voy a tocarlo.

viernes, 19 de junio de 2020


Avanzando por la vida

Señor, muéstrame tus caminos e instrúyeme en tus sendas
Del Salmo 25

¿Cómo nos muestra el Señor el camino que hemos de recorrer? Pienso yo, y creo que pienso bien, que manteniendo una actitud sincera, libre de egoísmos y con miras puesta en el prójimo, al que hemos de amar, como a nosotros mismo, aunque a nosotros mismo, no pocas veces, no es que nos amemos, es que nos despreciamos; pero eso entraría dentro de algún complejo psicológico, trauma de la infancia, miedos ancestrales y causas por el estilo; pero no es el propósito, de este breve artículo, tratar eso aquí. Doctores tiene la psicología, que sabrán enfocarlo convenientemente.
Yo parto de una persona, honesta, que quiere mejorar su vida, la de sus semejantes y la del mundo entero, desde su vida cotidiana y su esperanza en un mundo mejor. Si no eres de este tipo de persona y buscas tu triunfo, o buscas medrar, apoyándote en lo que sea, mejor no leas lo que sigue.
Y lo que sigue, es que en la vida, nos encontramos con dilemas, con decisiones que hay que tomar y que no pocas veces no podemos tomarlas con libertad. Para ello está lo oración confiada, del salmo 25: “Señor, muéstrame tus caminos e instrúyeme en tus sendas” y para eso es bueno el discernimiento y la ayuda de consejeros; pero también es bueno estar atentos a los acontecimientos, o coincidencias, “diosidencias”, que dicen algunos; pero a veces, parece que Dios calla y no se manifiesta.
Acabo de leer un librito, de muy pocas páginas, titulado “Sincrodestino” del conocido autor Deepak Chopra, en el que distingue entre el ámbito circunscrito y el ámbito no circunscrito. Nuestra alma se mueve en el primero; pero podríamos conectar con el segundo, que según la tesis de este libro es la “fuente de creación eterna”, más o menos con lo que los cristianos llamamos Dios, mediante las coincidencias o sincronicidades, lo que alguien ha llamado “diosidencias”, a la que antes aludíamos. Es decir manifestaciones de Dios. Sólo podríamos acceder a ellas, con un espíritu abierto y libre de miedos, temores, ansiedad, fobias etc., si estamos en el tercer nivel de conciencia, que es la vigilia.
Según explica en las últimas páginas del libro, desde la 217, hasta el final, hay siete estados de conciencia, según los Vedas que son:

1.     Sueño profundo, en el que la conciencia está muy limitada. Nuestros sentidos están embotados y hay muy poca cognición o percepción.
2.     En el libro, lo llama “onírico” y viene a ser, el estado de duermevela. Estamos un poco más despiertos y un poco más alertas que durante el sueño profundo.
3.     Vigilia. La actividad cerebral mensurable de este estado es muy diferente de la de los estados de sueño profundo y duermevela.
4.     Meditación. Este estado de conciencia se presenta cuando estamos absolutamente quietos y tranquilos y conseguimos acallar los pensamientos. Los niveles de cortisol y adrenalina descienden, el estrés se reduce, la presión sanguínea disminuye y las funciones inmunológicas se agudizan, las funciones cerebrales son distintas a las del estado de vigilia. En este estado podemos echar un vistazo al alma y podemos ver los inicios de la sincronicidad.
5.     Conciencia cósmica. En este estado el espíritu puede observar el cuerpo material. La conciencia va más allá de la vigilia del cuerpo y del atisbo del alma y tiene conocimiento cabal de tu lugar como parte del Espíritu infinito. Cuando esto ocurre hay una conciencia atenta y observadora, no sólo cuando duermes y sueñas, sino también cuando estás despierto. Tu conciencia es circunscrita y no circunscrita al mismo tiempo y de ahí el nombre de este estado, y es cuando empiezas a percibir la sincronicidad con toda su fuerza.
6.     Conciencia divina. Además de sentir la presencia del Espíritu en ti, empiezas a sentirlo en todos los seres, incluso en las almas y en las piedras y la fuerza que anima la vida se expresa en todos los objetos del Universo. Nos permite ver la presencia de Dios en todas las cosas e incluso comunicarnos con los animales y las plantas. Los grandes profetas y videntes y muchos santos, vivieron esta conciencia.
7.     Conciencia de unidad o iluminación. El espíritu del que percibe y el de lo percibido se funden y se convierten en uno. Vemos el mundo entero como una proyección de nuestro ser. El yo personal se transforma en el yo universal. El reino infinito de posibilidades está a nuestro alcance. Trascendemos la vida y trascendemos la muerte. Somos el espíritu que siempre fue y siempre será.

Hasta aquí la descripción de los siete estados de conciencia, que en el libro termina en la pág. 221. A continuación da unas normas, para “cambiar de estado”, mediante una serie de ejercicios, meditaciones, mantras y sutras, que constituyen la segunda parte del libro y que lógicamente, no tiene cabida en esta sencilla enumeración.
Como dije al principio, desde el estado de vigilia, que es en el que normalmente nos movemos, nos cabe solamente, y no es poco, estar atentos a las señales, que continuamente nos está dirigiendo la Providencia, con actitud serena y confiada. Hoy 19 de junio, que es el viernes del Corazón de Jesús, a esto nos invita y confiemos.

viernes, 29 de mayo de 2020


Arquetipos
El Pacificador

Los arquetipos son temas perennes que residen en el nivel del alma colectiva y universal. Estos temas son representaciones de los anhelos, la imaginación y los deseos más profundos de nuestra alma colectiva. Estos temas han existido siempre. Los vemos en los escritos de las culturas antiguas de todas las épocas. Sus formas cambian en función del momento histórico, pero su esencia permanece.
Deepak Chopra, en Sincrodestino, pág. 121


El capítulo 6º del citado libro, titulado precisamente “Deseos y arquetipos”, al principio se hace un esbozo de los mismos, luego explica un poco su función, terminando por un ejercicio mental, para encontrar  los que se acoplan a nuestra verdadera identidad. Transcribo aquí algún apunte de la primera parte del capítulo: “siempre que una persona esté “más allá del bien y del mal” estamos ante la representación de un arquetipo…[que] tienen su origen en el alma colectiva, pero son representados por las almas individuales” pág. 123 y más adelante en la misma página, leemos esta impresionante cita, cuya primera parte, ya la he considerado en anteriores entradas: “Si permitimos que las fuerzas del mundo físico influyan en nosotros, sean o no bienintencionadas, nos desviaremos del destino de nuestra alma. Empezamos a desear cosas que no nos corresponden; empezamos a tener intenciones que no concuerdan con las intenciones del universo…. Son mensajes del mundo físico, no del universo. El proyecto que el universo tiene para ti se encuentra en el nivel del alma. Obtenemos pistas en forma de coincidencias y orientación en la forma de arquetipos”.
En la segunda parte de este capítulo, que es muy corta, no llega a tres páginas, se nos dice que los arquetipos son vitales para comprender y definir lo que somos: expresiones individuales de una conciencia colectiva, ahora bien descubrir arquetipos, es una experiencia personal y es necesario fomentar expresiones plenas de los mismos en nosotros
 Hoy día se buscan arquetipos en las celebridades, futbolistas, cantantes, artistas… porque, aunque la mitología es la fuente de nuestra civilización, actualmente  se le presta poca atención entra la gente: “Pandillas, películas, telenovelas y celebridades son seductoras justamente porque pulsan esta cuerda mítica, pero son sustitutos vulgares de la mitología. Los arquetipos auténticos son representados por gente como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Rosa Parks,... cualquiera que se alce por encima de la vida diaria hasta el reino de lo maravilloso. Ellos alcanzaron la grandeza porque accedieron a la conciencia colectiva, la cual le dio habilidad de ver simultáneamente varias series de sucesos y predecir el futuro con bases a las elecciones del momento.” Pág. 126

Y en eso estamos, atentos a las sincronicidades, señales, del “Ámbito no circunscrito”, la Providencia, el Padre, fuente de creación Eterna, el “Inconsciente colectivo” en definitiva, el Misterio, está enviándonos continuamente señales. Hay que estar atentos, escuchar y no hacer  “como esa gente que va por el mundo y no ve más que tierra”, como en la Canción de Rafael.
He leído dos veces la última parte de este capítulo, en la que por medio de una meditación, te vas sumergiendo en una luz, en la que te vas transformando en Hera, Afrodita, el Salvador, el Redentor… etc. y vas tomando nota con lo que te identificas. A decir verdad, dibujando en una cuartilla, lo que se me ocurría, al final me acordé de las monjas dominicas de Lerma, que tienen un “Reto”, que llaman “Vive de Cristo", que envían por wasap y una de ellas, una mañana, estaba “despistada” y le pidió al Señor que la ayudara. Sacó un paquete de pañuelos y en donde estaba escrito, en inglés Fe, Esperanza y Caridad. Yo, después de ver lo que tomaba en limpio de lo que había sacado de la meditación en una cuartilla pinté un circulo, del que emergían tres rayos, formando un ángulo entre ellos de 120º, en donde al final de los rayos ponía respectivamente: fe, esperanza y caridad.
Pero, esto es el lema del cristianismo, “para este viaje, no hacían falta alforjas” Esto hay que cumplirlo; pero así en abstracto, corro el riesgo de volver a la rutina alejada del compromiso.
Y volviendo a la realidad, me doy cuenta de la situación política por la que atravesamos. Veo un wasap, que envían a un grupo, con contenido poco tranquilizador. Alguien le contesta diciendo que debemos tener cuidado, en no cargar más las tintas y yo automáticamente, me acuerdo de San Juan de Sahagún, que consiguió apaciguar “los bandos”, enfrentados a muerte en la ciudad de Salamanca. Y pensé yo: eso es lo que necesitamos ahora, un Pacificador, con mayúscula; pero mientras llega, tenemos que ser pacificadores, aunque con minúscula y me apunto. Así con la flecha de la fe, impulsado por la esperanza y con la fuerza del amor, vayamos a pacificar los bandos; aunque no va a ser fácil, contamos con la fuerza de “Padre, fuente de paz y Creación Eterna”, con la fuerza del Espíritu Santo, cuya fiesta de Pentecostés, celebraremos pronto; pero no termino aquí.

Porque mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha hecho pasto de todas las fieras del campo por falta de pastor, porque mis pastores no se ocupan de mi rebaño, porque ellos, los pastores, se apacientan a sí mismos y no apacientan mis rebaños.
Ezequiel 34, 8

Abrí la biblia, con cierto temor y reverencia, incluso pensando ¿Quién soy yo, para pedirle “cuentas a Dios”? y me apareció una página, que no me decía casi nada y de repente, se cerró, apareciendo Ezequiel capítulo 34. Creedme, que fue impresionante leer este capítulo, fiel reflejo de lo que está pasando. Por ello, en la medida de nuestras fuerzas, seamos pacificadores. Me apunto


martes, 19 de mayo de 2020


Más sobre “Sincrodestino”
Atención e intención
La conciencia organiza su actividad
en respuesta a la atención y a la intención.
 Aquello en lo que pones tu atención se llena de energía;
 aquello de lo que apartas tu atención pierde fuerza.
La atención activa el campo de energía
y la intención activa el campo de la información,
lo que da lugar a la transformación.
Sincrodestino, págs. 108, 109



Recuerdo a un amigo físico, ya hace años, que dijo un día una frase muy ingeniosa: “La información está relacionada con la energía por un logaritmo neperiano”. Y eso nos dice Deepak Chopra en la cita anterior, prescindiendo, de las matemáticas claro.
Cuando volvemos a la pregunta ¿Cuál es mi propósito en la vida?, necesariamente tenemos que poner la atención en algo y estar atentos a “las señales”, como escribí en la anterior entrada; pero una vez descubierta la meta, tenemos que poner la intención en conseguirla y es entonces , según afirma Chopra en la mima página cuando “las coincidencias se convierten en pistas que nos indican la voluntad del Universo”, yo diría desde nuestra tradición cristiana, “la voluntad de Dios” y vuelvo  al libro, concretamente a la página 110, del capítulo 5: “ En el mundo físico tenemos muchas  maneras diferentes de obtener información… Sólo tenemos que sintonizarlas con nuestros sentidos…  Pero si lo que queremos es explorar la información que está en el nivel del alma, necesitamos otra forma de obtenerla… Todo está conectado con todo lo demás. En el mundo espiritual estas conexiones se hacen visibles; pero en el mundo físico sólo las vislumbramos  a través de las pistas que nos dan las coincidencias. Así como la atención genera energía, la intención permite la transformación de esa energía. La atención y la intención son las herramientas… que atraen una determinada clase de energía y una determinada clase de información”.
En el apartado siguiente, nos anima el autor a fomentar las coincidencias y nos  da una serie de pautas, como puede ser, observar el entorno, con la vista, el oido, el tacto, el sabor y el olor y nos advierte que hay personas sensibles, que las “ven” mejor y que cuanto más  inexplicable sea la coincidencia, la pista es más fuerte. Cuenta el caso de un chico que no se atrevía a pedirle matrimonio a su novia y se fueron a merendar al parque, con intención de pedírselo allí, y que cuando estaban preparando la merienda, pasó una avioneta arrastrando una pancarta. Le pregunta la chica: ¿Qué dice esa pancarta? Y él, sin haberla leído, le dice ¿Joana, quieres casarte conmigo? Ambos levantan la vista hacia la pancarta y efectivamente decía eso. Otra pareja, había solicitado el vuelo de la avioneta y la chica también se llamaba…Joana.
Es muy interesante este capítulo quinto, de este libro. He ojeado el sexto, que es el último de la primera parte, en donde sigue animándonos a buscar esas señales, en el que ya entra en “los arquetipos”.  El esquema que propone este libro es casi el mismo que el que plantea Maximo Teodorani en el libro "Sincronicidad", en donde el hilo conductor es la teoría de las mismas de C. G.  Jung cambiando la nomenclatura, así a lo que Jung llama “Inconsciente colectivo”, Chopra lo llama “Ámbito no circunscrito”.
He comenzado esta mañana a leer la segunda parte, en donde ya nombra al físico Wolfang Pauli y a C. G. Jung, así como a los físicos creadores de la mecánica cuántica; pero eso lo dejaremos para próximas entradas. Este pequeño libro da para mucho.

domingo, 17 de mayo de 2020


La humildad y las sicronicidades

Si permitimos que las fuerzas del mundo físico
 influyan en nosotros, sean o no bienintencionadas,
nos desviaremos del destino de nuestra alma
Deepak Chopra, en Sincrodestino. Pág. 124



Ando yo leyendo dos libros simultáneamente, uno es “La sobria embriaguez del Espíritu”, de Raniero Cantalamessa, del que me he ocupado en entradas anteriores y otro es “Sincrodestino”, de Deepak Chopra, al que pertenece la cita inicial. Son dos libros, de temática “aparentemente” diferente. El primero, está dentro de la más pura ortodoxia católica, y el otro no; pero analizándolos, más de cerca, tienen muchos puntos, en común, aunque  varían en la nomenclatura y la forma de enfocar los conceptos claves. Así por ejemplo, de la página 42 de la “Sobria embriaguez del Espíritu”, tomo esta idea: “La obra de Dios y la obra del hombre, deberían encontrarse en una sincronía perfecta”; pero no es así, actualmente. Eso se dio posiblemente en los primeros siglos del cristianismo, cuando la fe de los catecúmenos, era tan fuerte, que al recibir el bautismo, entraban en esa sincronía.
En ese mismo libro, el capítulo 2 está dedicado a la humildad. No es fácil, en estas pocas líneas, encontrar  una frase, que la defina, máxime, si el concepto de humildad, ha sido malinterpretado y degradado. Una persona humilde, da la impresión de que es sumisa, débil, dependiente… y nada de eso dice el capítulo. Sólo citaré una frase de Santa Teresa, que cita en ese capítulo, concretamente en la página 25: “ Me preguntaba una vez  porqué el Señor ama tanto la humildad, y de repente me vino a la mente, sin ninguna reflexión, que eso debe ser porque él es la suma Verdad, y la humildad es verdad”, más adelante, en la página 27, afirma , que San Francisco, habla de Dios, como la suma Humildad, lo cual significa, rebajarse por amor y es lo que siempre ha hecho desde la creación del mundo. Nuestra humildad, es por tanto hermana gemela  de la caridad y la tenemos que entender desde este punto de vista, lo cual te invita en emplear tus talentos, en una trinidad de acción: hacia nosotros mismos, ante los demás y ante Dios. “El Señor se fija en el humilde y conoce de lejos al soberbio”, leemos en el salmo 138
Estas notas que acabo de poner, quiero relacionarlas, con lo leído en el otro libro, “Sincrodestino”. Una persona que no es humilde, tiene el “ego”, hinchado, refractario a toda acción del Espíritu y no suele hacerse las típicas preguntas ¿Quién soy?, ¿Qué quiero? y ¿Cuál es el propósito en mi vida?; pero el exceso de información, que recibimos, crea una maraña, como la de los árboles del bosque, que no nos dejan ve lo que hay dentro del mismo, todo un mundo de vida animal, de vida vegetal, sonidos, colores, olores… que no vemos, si vemos el bosque desde fuera.
Si respondemos honestamente a la pregunta ¿Cuál es el destino que quiero darle a mi vida?, es necesario sintonizar con la información que está a nivel del alma; pero no sirve la información “del mundo”. Es necesario utilizar otras fuentes, otros canales, porque en el mundo físico las conexiones con el alma, sólo las vemos con las coincidencias, que casi siempre pasan desapercibidas, puesto que casi toda la información que llega a los sentidos es interferencia. Y voy a poner un ejemplo, que me ha sucedido hace tres días: En este tiempo de confinamiento, yo y me imagino que mucha más gente, he estado “demasiado” pendiente de lo que pasa, de las noticias, verdaderas o falsas, que no hay forma de discernir, y llegado el momento mi estado anímico y psicológico parecía estallar y al hilo de estas reflexiones, decidí, poner la antena y “ver más allá” de este ruido, topándome con la cita puesta al principio. Esto hizo que  me diera cuenta del error en que estaba cayendo y en la espiral en la que estaba entrando.
Otra vez, resuena en mis oídos, esta hermosa canción de Cesáreo Garabain Si miro al cielo o miro al mar.

lunes, 11 de mayo de 2020


Es necesario renovarnos

Tenéis que renovaros en el espíritu de vuestra mente
 y revestíos del hombre nuevo.
Ef 4, 23-24

Esta cita, la he sacado del libro, que he mencionado ya en alguna otra entrada, “La sobria embriaguez del Espíritu”, de Raniero Cantalamessa,  concretamente del capítulo 3, dedicado a la “Efusión o bautismo en el Espíritu”, de la Renovación Carismática; pero puede valer para cualquier persona, que desee, vivir “como Cristo nos enseña”.
En efecto, todavía estamos esperando, repasar las fases, que nos faltan, para salir del confinamiento; pero no nos damos cuenta, que aun en el mejor de los casos, que podamos salir, las cosas no van a ser como antes, que vivíamos una vida alegre y confiada, en la que la “ciencia”, incluso podría vencer a la muerte, como se nos decía en alguna conferencia en el mes de Noviembre del pasado año. Todo se ha derrumbado, con esta “bolita” de 7 millonésimas de milímetros, que se nos ha presentado.
Me acuerdo de D. Saturnino, el cura de mi pueblo, en un sermón que escuché cuando yo tenía poco más de 7 años, hablando de un barco gigantesco. Yo no sabía entonces, nada del Titanic, ni D. Saturnino dijo el nombre; pero si recuerdo que nos dijo: “habían puesto una placa en su costado que decía: Ni Dios ni los mares, podrán contra él, cuando en plena navegación, choca contra un iceberg y se hundió”. Un poco así nos está pasando; pero a lo que iba:
Necesitamos renovarnos, ante la nueva situación que se nos presenta, que no sabemos cómo será; pero que se parecerá poco a lo que hemos vivido, antes de Marzo, por ello la cita de Efesios, viene muy bien ahora. Y tomo la idea de la página 35 del citado libro: “En el pasaje de Efesios, “espíritu” se escribe con minúscula, y con razón, porque indica “nuestro “espíritu”… (el espíritu de nuestra mente)… Aquí la palabra “espíritu” indica, el lugar donde tenemos que renovarnos para parecernos a Cristo,… “Renovarse” significa, por tanto, esforzarnos por tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús,… luchar para conseguir el “corazón nuevo”” y más adelante en la página siguiente, nos indica “cómo” tenemos que hacer esa renovación y se remite a Tit 3, 5: “… nos salvó, no por nuestras buenas obras, sino en virtud de su misericordia, por medio del bautismo regenerador y la renovación en el Espíritu Santo”. Si os fijáis, Espíritu ya está con mayúsculas, “…porque no indica nuestro espíritu, sino el Espíritu de Dios”. El Espíritu Santo, es por tanto el instrumento, el agente, de nuestra renovación, de la que Dios, no el hombre, es el protagonista “He aquí que hago yo, no vosotros, nuevas todas las cosas” Ap 21, 5.
Animados por esta confianza, miremos hacia arriba y oramos con el salmo 121: “…levanto los ojos a los montes: ¿De dónde me vendrá el auxilio? Mi auxilio viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra
Hagámoslo realidad y fortalezcamos nuestra débil, fe, que se parece más a la de Santo Tomás o a la de Moisés, cuando golpeó la roca dos veces, que a la de San Juan de la Cruz
Esto es resumido lo que he sacado de las tres primeras páginas de este capítulo, aunque  sería conveniente releerlas y meditarlas más. Son de una riqueza incomparable.

jueves, 7 de mayo de 2020

Signos en el cielo
Sólo la fe nos alumbra
De noche, iremos de noche
Que para encontrar la fuente
Sólo la sed nos alumbra
Luis Rosales

En estos días de tribulación, queremos signos y nos arrimamos a hechos sobrenaturales que nos llaman la atención, vídeos de milagros y signos en el cielo, como este del origen del Regina Caeli, al menos a mí.
Pero visto el vídeo anterior, con una mirada más fría, nos hace recapacitar. He investigado un poco y este himno ya se cantaba en la Edad Media, por lo que el origen sobrenatural es sólo una tradición: Puede ser, que se oyera a los ángeles cantarlo en esa procesión. No lo podremos saber nunca. Tal vez sí o no. Es, un poco,  como el experimento del Gato de schrödinguer  de la física cuántica. El gato puede estas vivo o muerto;  pero no lo sabremos hasta abrir la caja.
Imaginemos que podemos aparecer allí en el siglo XVI, en un viaje en el tiempo. ¿Oiríamos al coro de ángeles?  No digo ni sí ni no, sino todo lo contrario. El pasado verano, un sacerdote nonagenario de mi pueblo, me comentó, que en tiempos de la guerra civil, él y su hermana, bajando a Batuecas en  una caballería, vieron a San José y la Virgen en el cielo. Se lo he comentado a algunos amigos que lo conocen y unos se ríen y otros lo creen. Volvemos a lo de siempre: Sólo la fe nos alumbra en este oscuro caminar.