sábado, 12 de septiembre de 2015

La contemplación y la acción (2)
“La verdad es que nosotros y los otros
somos uno solo, que no hay separatividad,
 que nosotros y el ‘extraño’ somos aspectos
 de la única y misma vida”



Danah Zohar:  (QS: conciencia espiritual, Record 2002, p. 219)

 La cita con la que comienzo la entrada, la he visto en un artículo de Leonardo Boff, que acaba de llegarme por correo electrónico, titulado ¿Estos no son seres humanos, hermanos y hermanas nuestros?, que trata sobre la prepotencia europea, a raíz de problema de la entrada de refugiados en Europa los últimos días. Pueden encontrarla en: http://servicioskoinonia.org/boff/
Este tema aparentemente no tiene que ver con lo que pretendemos reflexionar; pero sólo aparentemente. Todo en la vida es acción y al mismo tiempo contemplación. Lo que pasa es que (también aparentemente) predomina una sobre la otra. Con el modelo mental, que es el que usamos principalmente en la civilización occidental, los vemos separados, según afirmaba, E. M. Lozano, a propósito de Marta y María. Danah Zohar, llega en una frase, a lo que pretendemos llegar. Para ello echaremos mano de libros, citas, correos, etc., pues “nada hay nuevo bajo el Sol” y este que escribe, no es más que un aficionado, que al escribir, está llenando “un hueco en el vacío”, según apuntaba el otro día y al mismo tiempo quiere reducir su ignorancia.
En Química, hay un concepto llamado resonancia o mesomería, que consiste en la combinación lineal de estructuras teóricas de una molécula (estructuras resonantes o en resonancia) que no coinciden con la estructura real, pero que mediante su combinación, nos acerca más a su estructura verdadera. Algo de esto pasa con la contemplación y la acción; pero esto sigue siendo demasiado simple. Es como blanco-negro-gris. Y ahora viene a cuento lo que dice en la página 170, E. M. Lozano en el libro “Otro modo de ver, otro modo de vivir”:
 “Dado que en el mundo de las formas, todo es polar, parece claro que la sabiduría no consiste en luchar contra uno de los polos, sino en aprender a vivir en presencia de ambos, en “otro lugar” donde ambos polos son abrazados en una unidad mayor que los trasciende: esa es la sabiduría de la no-dualidad, que nos permite situarnos ante lo real con respeto y reverencia, con lucidez y humildad”.

Seguiremos intentando encontrar esa “integración de los contrarios”, a la que también aludía C.G Jung, en próximas entradas de este blog.

viernes, 11 de septiembre de 2015

HUIDA

Aplazamos, la serie sobre la “Contemplación y la Acción”,
 al pedirme Isaura Díaz Figueiredo, que inserte este poema suyo, 
en homenaje a toda la gente, que está huyendo de los horrores de la guerra en Siria:



Con mucho gusto, lo hago, recuerdando que este blog, está para compartir, experiencias, vivencias y emociones.

POEMA CIUDAD JUAREZ 2015

HUIDA

La soledad araña lasamente los juegos de la infancia,
el atroz vacío anida entre paredes mohosas,
tus ojos buscan descubrir otro mundo repleto de sonrisas
y noches soleadas,
olvidar el tecleo ininterrumpido del  miedo
teñido de ilusión.
¡Quédate a mi lado! reclama cariñoso el espectro de la abuela.
¡No mires atrás!, ¡no escuches la voz metálica,
del naufragio!
No quieras petrificarte en el jardín salado de lilas muertas,
donde las horas no suenan,
y el canto del mar es máscara
rota en el acantilado, ávido de ocultar al mundo
la sangre derramada en almizclados banquetes.
¡Han pasado muchos años! 
 en un espacio  repleto de secretos
cada primavera nace una flor.




jueves, 10 de septiembre de 2015

La Contemplación y la Acción (1)

Tú y yo y todos los hombres fuimos hechos para hallar nuestra identidad en el Cristo místico, en quien nos completamos todos mutuamente “en un hombre perfecto, en la medida de la edad de la plenitud de Cristo”. Cuando alcancemos la perfección del amor que es la contemplación de Dios en Su gloria, nuestras personalidades inalienables, aunque permaneciendo eternamente distintas, se combinarán, sin embargo, en UNA, de modo que cada uno de nosotros se hallará en todos los demás; y Dios será la vida y realidad de todos. Omnia in omnibus Deus.
Thomas Merton en Semillas de Contemplación, pág. 21


Para comenzar este tema, recurrente, al menos en mí, me parece oportuno el pasaje evangélico de Marta y María  (Lc 10, 38-42). Sólo pondré aquí el final: “El Señor le contestó: “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas, cuando en realidad una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, y nadie se la quitará”
Una vez terminado de leer este relato, nos quedamos con esto, que se asemeja a lo de la Transfiguración (Lc 9, 28-36) cuando dijo Pedro a Jesús: ¡Qué bien se está aquí hagamos tres tiendas!  ”Entonces apareció una nube y los cubrió con su sombra, que los llenó de temor, y vino una voz de la nube, que decía: “Este es mi hijo, el elegido, escuchadle”. Y cuando cesó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos callaron.”
En el episodio de Marta y María, parece clara la conclusión y a este respecto, Leemos en “Otro modo de ver, otro modo de vivir”, de E. Martínez Lozano, pág. 176: “Cuando estas palabras se leen desde un modelo mental, la conclusión es clara: no importa el hacer (la tarea, el servicio, el compromiso), sino el estar (la escucha de la palabra, la contemplación, la espiritualidad), y esto segundo es “superior” a lo primero”
En el episodio de la Transfiguración, Jesús no dice nada, sobre las tres tiendas. Sólo se oye una voz, que invita a escucharle y se le ve a él sólo. Callan y se van.
Citamos también el pasaje de La Ascensión (Hch 1, 6-11) en el que, aparece el ángel, que les dice ¿Qué hacéis hay, mirando al Cielo?,  “Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo habéis visto partir”, invitando precisamente a la acción.
¿Comenzamos a cuestionar la elección de María? No necesariamente; pero tenemos que verlo desde otra óptica menos simplista. Hemos de fijarnos, en Cristo que está solo, después da la Transfiguración, y al que se nos invita a escuchar su palabra, que “no ha venido a ser servido, sino a servir”, es decir, lo que hacía Marta; pero con una diferencia, Él no se queja como Marta.  En la Ascensión, Cristo está “ausente”, pero volverá, no sólo al final de los tiempos, sino cuando sea necesario. Y un detalle que puede pasar desapercibido, considerar a la Contemplación, el polo opuesto a la Acción, como considerar a la luz y a la oscuridad, dos realidades distintas, cuando son las dos caras de la misma moneda.
Con estas premisas, profundizaremos en este interesante tema, en próximas entradas.


lunes, 7 de septiembre de 2015

La pizarra del cielo
Con esta foto, me imagino el cielo,
como una inmensa pizarra, en la
 que rotuladores mágicos  dibujan triángulos.



La poesía está  en la interpretación de lo que se ve. Lógicamente, no hay rotuladores, hay aviones que han surcado el cielo hace poco tiempo. No hay triángulo, hay estelas de esos aviones, que no son rectas, son agua condensada en torno a las partículas de CO2 y otros gases, desprendidas de la combustión del keroseno en los motores de los aviones. Tampoco se cortan las estelas, es un efecto de perspectiva y uno, añora los años de profesor, ocurriéndoseme un problema de matemáticas para el segundo de bachillerato: ¿Qué rango debe tener el sistema…? No os preocupéis, vuelvo a la poesía, aunque la matemática es intrínsecamente bella y poética.

Detrás tal vez no haya poesía, haya contaminación de los cielos; pero tampoco voy a escribir sobre catástrofes naturales, quiero volver al cielo y al triángulo dibujado por rotuladores mágicos. Hay, eso sí, maravillas, en el cielo, un avión, volando es una maravilla, no sólo estética, sino técnica, precisión en sus mecanismos, precisión en la forma en que se construyó, precisión en sus tripulantes y sobre todo, lleva vida en su interior, esperanzas, decepciones, alegría del encuentro con gente que espera, nostalgia de gente que se ha despedido, angustia y miedo de algunos, la vida vuela… La vida, el Misterio, con mayúscula. Ha sido Dios, el que ha inspirado, paso a paso, tanta maravilla, aunque nuestra soberbia, crea que no. Y vuelve la imagen del Titánic, maravilla también; pero al que un trozo de hielo, cortó la plancha de acero, como el cuchillo a la mantequilla.


Poesía, técnica, matemática, física, química, antropología, psicología… Todo en uno, sin separación. En la entrada de ayer, señalaba que la separación es la causa de los males del mundo. Somos uno, con el Padre Celestial. El cuerpo místico de Cristo  está en nosotros y nosotros en Él; pero hay un pequeño problema, que no acabamos de creérnoslo.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Llenar un hueco en el vacío

John Napier, fotografía de internet

Cuando yo era un joven profesor de matemáticas en un instituto de Enseñanza Media, como se decía antes, tenía un amigo, también profesor de la misma materia y cuando llegaba el tema de los logaritmos, solían preguntarle las alumnas: ¿D. Jorge, para que sirven? Y él solía contestar: para nada, teniendo en cuenta que, lo único que realmente sirve para la vida es cultivar la tierra y criar animales, ahora bien hoy a ti y a mí nos pueden servir para llenar un hueco, en el vacío de la vida.
Respuesta certera, de urgencia, simple  y directa, aunque bien mirado incompleta y sesgada, pues gracias a los logaritmos, las demás ciencias han avanzado  mejor. También podríamos reflexionar sobre el trabajo de gigantes, de los que han construido la ciencia, como John Napier (Neper) (Edimburgo 1550-1617) el inventor de los logaritmos, que dedicó nada más y nada menos que 27 años 27, a construir la tabla, a la luz de velas y por supuesto, sin calculadora, publicando En 1614 su obra Mirifici Logarithmorum Canonis Descriptio, ejusque usus in utroque Trigonometría; ut etiam in omni logística mathematica, amplissimi, facillimi, et expeditissimi explicatio, en la que los da conocer a lo que él llamó «números artificiales». (Nota de Wikipedia); pero esto nos sacaría del tema que quiero tocar hoy y que merece una entrada aparte.
Hay personas que llena “el hueco en el vacío”, cocinando, aunque luego no tomen la comida y tal vez lo hagan para otros, otras van a misa, o se hacen adictos al trabajo, haciendo presentaciones de PowerPoint, montando vídeos, escribiendo… y hoy sobre todo manejando el móvil. No hay más que echar una mirada a nuestras calles, plazas, medios de transporte, para comprobarlo. Y la pregunta es ¿llenamos un hueco en el vacío o combatimos el aburrimiento, que se genera al “huir del vacío”?. En el  vacío, dicen los místicos, encontramos a Dios y Dios tal vez nos interpele y nos diga ¿Dónde está tu hermano?, como le dijo a Caín. No damos tiempo ni siquiera a escuchar la pregunta. Caín parece que la escuchó y respondió, saliéndose por la tangente.
Hoy día esa pregunta es más acuciante, no hay más que asomarse a los informativos. Tenemos que mirar como llenamos el hueco del vacío, si lo hacemos para construir “los logaritmos”, como John Neper, algo que sirva para mejorar la vida de nuestros semejantes o simplemente para no caer en el aburrimiento.
Nuestra vida se mueve en los parámetros yo-tu, nosotros y los otros y eso ha sido y es la fuente de tanta tragedia, que ha asolado a la historia. Nuestro comportamiento con los móviles y con la forma de “llenar el vacío”, nos está llevando a eso, a separarnos, fomentado por el individualismo que rige en nuestra sociedad.
Si en lugar de llenar el vacío, nos sumergiéramos en él, llegaríamos a conclusiones tan interesantes, como a las que llegó Jeff Foster, que después de buscar la fuente de la espiritualidad, concluyó que la “iluminación” no existe. Decir que estoy iluminado, implica admitir que tú no estás y eso ya está generando separación. Si estoy en el momento presente, como debo estar, ya estoy iluminado y no hay más… Lo explica muy brevemente en el comienzo de su libro “Más allá del despertar”:
"En la separación existente entre sujeto y objeto
se asienta toda la miseria de la humanidad."

— J. Krishnamurti

“Todo comenzó (y debo decir que no es mucho lo que ahora puedo recordar) una fría y lluviosa tarde de otoño en Oxford mientras paseaba. El cielo estaba oscureciendo y yo me arropaba en mi nuevo abrigo cuando, súbitamente y sin advertencia previa, la búsqueda de algo más se esfumó y, con ella, toda separación y toda soledad.
Y con la muerte de la separación, yo era todo lo que había…”

No hay vacío, o el vacío es pleno, como afirman los místicos, somos los sirios que huyen de la guerra, los que mueren en las pateras, los nacionalistas, los del equipo contrario,… somos uno y no hay más. Ya lo dijo Jesucristo: “El Padre y yo somos UNO”

Aunque es de noche… que diría también un místico.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Dos mil años después


El tiempo (no) pasa. Nosotros (tampoco) pasamos. El presente es eterno (dicen); pero lo cierto es que en quince años, se acumulan muchos papeles, que hay que ir eliminando. Y a veces, al eliminar, se encuentra uno con estas “joyitas”, que en un tiempo,  (supuestamente) pretérito, allá por el año MM, escribió:

¡Oh luz que rompiste la mañana!
¡Oh Cristo que rasgaste el velo!
El velo de la historia,
el día uno del año cero.
Nos dijiste: Ahora comenzad de nuevo.
Señor, yo me pregunto dos mil años después:
¿Te hemos hecho caso,
o todo ha sido un sueño?

jueves, 3 de septiembre de 2015

Más sobre Calle Mayor


Anoche tuve insomnio, lo cual tiene su cara y su cruz, la cruz es que te levantas con la “cabeza hecha un bombo”; pero eso se pasa. La cara es que, aunque no siempre, la mente comienza a trabajar y a darle forma a algún proyecto. En este caso ha sido analizar los comportamientos de los principales protagonistas de la película Calle Mayor, de J.A. Bardem, a la luz de “La voluntad de Dios”. Nada más y nada menos.
 El pasado 1 del presente mes, la pasaron en la 2 de TVE, era la segunda vez que la veía y me ha impresionado, más que la primera que la vi, hace ya bastantes años.
Pero vayamos centrándonos. Leía yo en el libro “El equilibrio entre el cielo y la tierra”,  deRobert A. Johson y Jerry M. Ruhl, que sólo se es realmente libre, cuando se cumple la voluntad de Dios. Ahora bien ¿cómo sabemos si estamos cumpliendo esa voluntad? No puedo responder a eso; pero si podemos ver cuando no la cumplimos y un ejemplo extremo es lo que ocurre en esta película, En efecto en el “triángulo” formado por Isabel (Betsy Blair), Juan (José Suarez) y Pepita, la tabernera (Lila Kedrova),  que es la única que más se aproxima a cumplir dicha voluntad, aunque tampoco, (las prostitutas os precederán en el Reino, decía Jesucristo) que se está dando cuenta de lo que ocurre; pero a pesar de todo no rechaza a Juan, al que ama; aunque no se lo dice. Por otra parte, Isabel, está encerrada en una “cárcel psicológica”, creada por la época que le tocó vivir, en la que “La voluntad de Dios”, estaba oficializada: “la mujer debe ser madre y crear hijos para el cielo”. El tiempo pasa, pero Isabel no se casa, viene Juan, que le dice que la ama, era una broma, si habéis visto la película, y el alma de Isabel se convierte en un “volcán un Etna hecho”. Su transformación se ve enseguida, es una maravilla ver los fotogramas de la procesión, cantado la salve después que Juan en la misma, le ha dicho que la ama, para ganar la apuesta a sus amigos. Sigue en casa recostada repitiendo el nombre de Juan y cuando sale de paseo con él, no se da cuenta que Juan está tan frío como el mármol. ¿Y qué decir de Juan? Para mí es el personaje más patético, que se va metiendo, inconscientemente en esta situación explosiva y al final, busca ayuda en su amigo Federico (Yves Massard); pues él sólo no había sido capaz de afrontarla, siendo advertido  previamente por Pepita. Su amigo le “canta las cuarenta”; pero el huye, muere, o no se sabe que pasa de él. En cualquier caso es una víctima más del despropósito. Federico, parece el “ángel de la guardia”; pero llega tarde y no puede hacer nada, más que “cortar por lo sano”. Se produce una “muerte” psicológica de Isabel, cuando Federico le dice la verdad. ¡Hermosas imágenes de su soledad en el salón del Casino y de la ventana tras la lluvia!
He leído, que Bardem tenía el proyecto de hacer una segunda parte; pero en mi pobre opinión, mejor que no lo hiciera. Las segundas partes nunca fueron buenas y alcanzar el clímax de ésta, me parece muy difícil. De haberse hecho pienso yo, que podría haberse realizado de una forma optimista, después de la “muerte psicológica” de Isabel, en la que la lluvia que la empapa por la Calle Mayor, podría considerarse  como un “bautizo” que la lleva a “una vida nueva”, seguiría la escena de la estación; pero cogiendo un billete a un sitio definido y tomando ese tren. Esta versión, no creo que fuera la que quería hacer el director; más bien la otra, en la que se queda en la estación, viendo pasar las máquinas locomotoras, en maniobras, que no van a ninguna parte o los trenes, con deseos de tomar un billete; pero sin saber a dónde y más de lo mismo…

Sería interesante escribir sobre “la pandilla de amigos”; pero ya hay demasiado escrito y no quiero ser reiterativo.